Termina noviembre y nos deja un mar de conflictos en el panorama mundial. No ha sido agua la que se ha derramado. El terror ha cobrado vidas humanas en Francia y en tantos otros lugares: cristianos en oriente asesinados, hombres y mujeres con proyectos de vida que el odio ha truncado cruelmente. Terror y violencia que llama a la violencia. La respuesta de Francia y de Rusia no tardó en llegar. Las amenazas del llamado Estado islámico continúan y, ante sus reclamos, no hay razones que justifiquen sus actos crueles e inhumanos.
En Siria, miles de personas huyen buscando salvar sus vidas. Para tantos refugiados es empezar el día y terminarlo con el único propósito de sobrevivir. Su horizonte es tremendamente reducido. Vivir y vivir bien les queda lejos, con sólo seguir vivos les basta. Es la condición humana reducida a su mínima expresión.
En todo esto he pensado y sigo pensando estas semanas. Miro mi entorno y pienso en nuestro país. Hemos pasado por esta etapa de terror: miles de muertos, miedo, dolor, lágrimas y tantas heridas que aún duelen. Estamos ya en la otra orilla y no queremos vuelta atrás. Ni discursos de odio ni granadas de guerra. Queremos paz y les deseamos paz a todos aquellos que ahora viven en zozobra. Tenemos problemas, pero nada en comparación con tantos otros conflictos allende nuestras fronteras. Es un tesoro lo que tenemos entre manos. Un país que es mucho más que promesa. Hay oportunidades y tenemos el empuje, ingenio y buen corazón para lograr que nuestro Perú sea un referente de buenas prácticas y mejor calidad de vida para todos los peruanos.
La campaña electoral ha empezado. Deseamos un debate político a la altura de los tiempos. Estamos hartos de zancadillas y jugarretas entre candidatos. Hemos visto tantas campañas y sabemos distinguir el juego limpio del juego sucio. Poca calidad –por decir lo menos- la del candidato que dedica su campaña a desprestigiar a su opositor. Ojalá seamos testigos en esta contienda electoral de la madurez política de los candidatos al sillón presidencial.
Señor(a) candidato(a) muéstrese tal cual. De ser posible, sea sincero. No le tenga miedo a la verdad. No hipoteque ni traicione sus convicciones por un puñado de votos. El Perú y el mundo tienen sed de paz.

Lima, 25 de noviembre de 2015.

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