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Dice Santa Teresa de Jesús en “Las Moradas”: “Una vez estaba yo considerando por qué razón era nuestro Señor tan amigo de esta virtud de la humildad, y púsoseme delante a mi parecer sin considerarlo, sino de presto esto: que es porque Dios es suma Verdad, y la humildad es andar en verdad, que lo es muy grande no tener cosa buena de nosotros, sino la miseria y ser nada; y quien esto no entiende, anda en mentira. A quien más lo entienda agrada más a la suma Verdad, porque anda en ella. Plega a Dios, hermanas, nos haga merced de no salir jamás de este propio conocimiento, amén”.

Humildad, andar en Verdad. El Oráculo de Delfos, desde épocas inmemoriales, ponía como inicio de la sabiduría conocerse a sí mismo. Han pasado los siglos y este sabio consejo sigue siendo el inicio de la sabiduría. Tarea interminable. Los poetas lo han cantado: “Cómo conocerte en aquello que callas o en aquellas palabras con que lo callas” (Pedro Salinas). El ser humano no se contenta ni con tu verdad ni con mi verdad, aspira a más, desea llegar a conocer la Verdad, aunque ésta se muestre esquiva y sólo se acceda a ella a cucharitas.

Conocerse a sí mismo, ser transparentes a la propia mirada, conocerse y no horrorizarse, conocerse y no ufanarse, andar en verdad. Juan Pablo II repetía una vez y otra que sólo Cristo revela al hombre quién es el hombre. Esto Teresa de Jesús lo sabía muy bien y por eso se miraba a sí misma con los ojos de Cristo. El Papa Francisco, a propósito de la escena del joven rico que le pregunta al Señor qué más puede hacer, reparaba en cómo sería la mirada de Cristo. En más de una ocasión nos puede resultar difícil sostener su mirada. Nos pasa lo que a Adán y Eva después del pecado original: tenían vergüenza y no querían ser mirados por el Dios del Edén. Esfuerzo inútil porque todo está abierto y desnudo a los ojos del Primer Vidente. Humildad, andar en verdad, mirarnos con los ojos de Cristo y pedirle a Él que nos ayude, que nos haga limpios de corazón para ver ese algo divino que se esconde en las cosas ordinarias de nuestra vida.

Lima, 15 de octubre de 2015.

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