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El año entrante nos trae novedades, entre otras, gobiernos regionales y municipales de estreno. No está garantizado el éxito de la gestión, pero la deseamos. Lo que está en juego, aparte de la credibilidad de las agrupaciones políticas ganadoras, es el bien común de la región y el municipio. El año promete, pero el déficit de probidad ética en el escenario político de los últimos meses arroja una mala sombra sobre el sol radiante del verano próximo.
Carlos Cardona señala que una buena gestión requiere del buen saber, el buen hacer y el bien vivir. El buen saber, en el mundo de la empresa, es el capital humano, las competencias intelectuales, la gestión del talento. Tarea importante será que las nuevas administraciones se rodeen de profesionales con probadas capacidades y exijan un nivel de aprendizaje continuo en todos los que laboren en las distintas dependencias. Vencer la tentación del clientelismo será una de sus primeras pruebas de fuego.

El buen hacer está compuesto por las capacidades de gestión: visión estratégica y buenos directivos que sepan manejar la complejidad de los resortes burocráticos. Aquí, el principio de subsidiariedad será de mucha ayuda para no pisarse los talones: lo que pueda hacer con eficacia la municipalidad, que no lo haga la región. Lo que pueda hacer bien la región que no lo haga el gobierno central. Tema candente y pendiente el de las relaciones entre unos y otros. Seguiremos aprendiendo el camino de la regionalización.
Lo más arduo: el bien vivir. El más difícil de transmitir y de asumir porque compromete y exige esfuerzo, sacrificio, abnegación, disciplina. Requerimos de personas templadas que no se queden enfangadas en los placeres desmedidos, sin futuro, sin metas de largo plazo: funcionarios que resistan la tentación del dinero. La fortaleza es necesaria para perseverar ante el bien arduo y difícil, como para emprender y acometer nuevas empresas: políticos que resistan a la tentación del poder. Son necesarios empleados y jefes justos, con ánimo y voluntad dispuestas a dar a cada cual lo suyo, sin ignorar los méritos ajenos: funcionarios que resistan a la adulación.
¿Receta para adquirir el capital moral? Sigamos apostando por la familia, la escuela y la educación superior. Cada una de ellas es una comunidad de prácticas en donde se aprende el abc del buen hacer y el bien vivir. Por eso, para el próximo año, me parece que lo crucial no es desear ser prósperos, sino ser buenos. Así es como se abren las puertas de la prosperidad.

Lima, 16 de diciembre de 2014.

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