Etiquetas

, , ,

Las novelas y cuentos de J. R. R. Tolkien (1892-1973) tienen infinidad de seguidores. “El Señor de los Anillos” y, no hace mucho, “El Hobbit” los hemos apreciado, además, en el cine. Una narrativa cautivadora en donde se entremezclan la aventura, el romance, la lucha entre el bien y el mal, en cuyos personajes se transita por los diversos entresijos de la naturaleza humana. La misma vida de Tolkien resuma belleza y grandeza, digna de ser contada por los mejores trovadores. En el cementerio en donde están enterrados él y su esposa se lee en la lápida común lo siguiente: Edith Mary Tolkien (Lúthien), John Ronald Reuel Tolkien (Beren). Lúthien y Beren son dos personajes de su libro de cuentos “El Silmarillion”.
Beren es un guerrero intrépido como no lo hubo. Su padre muere en una emboscada y busca a los asesinos. Tiene que huir continuamente hasta que un día Beren, “errando en el verano por los bosques de Neldoreth, se encontró con Lúthien a la hora del atardecer, al elevarse la Luna, mientras ella bailaba sobre las hierbas. Entonces todo recuerdo de su doloroso pasado lo abandonó, y cayó en un encantamiento; porque Lúthien era la más hermosa de todos los Hijos de Ilúvatar. Llevaba un vestido azul como el cielo sin nubes, pero sus ojos eran grises como la noche iluminada de estrellas; estaba el manto bordado con flores de oro, pero sus cabellos eran oscuros como las sombras del crepúsculo. Como la luz sobre las hojas de los árboles, como la voz de las aguas claras, como las estrellas sobre la niebla del mundo, así eran la gloria y la belleza de Luthien”.
Lúthien es la hija consentida de Thingol, rey de los elfos, quien no consciente el matrimonio y le impone a Beren una misión casi imposible: traerle uno de los Silmarilis de la corona de Morgoth, sólo así podría llevarse a su hija. Beren da inicio a la hazaña. Desde ese momento Lúthien dejó de cantar. “Un silencio profundo se hizo en los bosques y las sombras se alargaron en el reino de Thingol”. Beren cae prisionero en el castillo de Sauron a donde acude Lúthien a su rescate. La misión debe continuar y Beren decide poner a salvo a Lúthien, a lo cual ella le recuerda que caben para él dos caminos: olvidarse del encargo y vagar de un lado para otro o cumplirlo asumiendo los riesgos. En ambos casos ella no lo dejaría. Consiguen la joya y vuelven a Thingol. Una nueva decisión debe tomar Lúthien “permanecer con los suyos y ser inmortal o regresar a la Tierra Media y llevar consigo a Beren para morar allí otra vez, mas sin ninguna seguridad de vida o de alegría. Ella se volvería entonces mortal (…) Este destino eligió Lúthien, abandonando el Reino Bendecido, y olvidando todo parentesco con los que allí moran; así, cualquiera fuera el dolor que tuvieran por delante, el hado de Beren y Lúthien sería siempre el mismo, y los dos senderos irían juntos más allá de los confines del mundo”.
Tolkien siempre vio en Edith a Lúthien, una elfa llena de encantos: pequeña, esbelta, y bonita. Ella, la de los ojos grises, dejó el Reino Bendecido para seguir la suerte de un simple mortal como él. Edith muere en 1971, dos años antes que Tolkien. Un amor de película, rodeados de hobbits, enanos, elfos, animales maravillosos, aguas cantarinas y árboles juiciosos. Un amor labrado en la Tierra Media, el hábitat de los mortales en donde, junto a la “aflicción y oscuridad, no deja de haber, también, grandes hazañas que no son totalmente vanas”.

Piura, 18 de agosto de 2013

Anuncios