Hace menos de un mes, el grupo de investigación de opinión pública de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura terminó un enjundioso estudio de campo sobre el consumo de medios en los universitarios de la Región de Piura. Se han tenido en cuenta los  32 mil alumnos de las cinco universidades que hay en la Región; los resultados llevan a una honda reflexión y a poner las barbas en remojo de todos los involucrados en el estudio: medios de comunicación, universidades y universitarios.
 El universitario promedio (más del 60 % de los encuestados) busca en los “mass media” diversión, compañía, pasar el rato. Una columna de opinión como ésta, no está en sus preferencias, más aún, son las que menos les agradan porque tienen mucha letra y nada de imágenes. Oyen radio FM y escuchan su música, claro está la del siglo XXI. Por la noche televisión, series y películas y por lo menos el 63 % de los universitarios tienen cable. Menos del 20 % de éstos últimos ve TV nacional que es percibida de calidad regular. Y llegamos al internet, considerado por el 95% de los universitarios como importante para su vida con un promedio mínimo de dos horas diarias conectados en la red para chatear con amigos, conocidos y toda suerte de cibernautas. Finalmente, el infaltable celular del que el 59% de los encuestados no resiste estar sin él más de un día.
 Se ponen a la cabeza de las preferencias de los encuestados la TV, el internet y el celular. Después vienen la radio y la prensa escrita. El gran ausente, dado el perfil de los encuestados, es la formación. Son muchas horas diarias dedicadas a los mass media por nuestros universitarios, principalmente, para distraerse, descansar, relajarse… ¿de las horas intensas y abundantes que pasan en la biblioteca de sus universidades? No, precisamente. Si se trata de trabajos, el 80% prefiere encontrar la información en internet. ¿Se está anunciando, entonces, el fin del libro de papel? Tampoco, lo que queda evidenciado es que el grueso de los universitarios rebosa de información, pero con escasísima proporción de nutrientes. Están más cerca de la información y son unos duchos manejándose en el mundo de las nuevas tecnologías, pero no está garantizado que el uso que hacen de ella redunde directamente en aquello que los define por antonomasia,  el estudio: su tiempo debería ser tiempo de formación en busca de la excelencia intelectual y moral.
 Para tranquilizarse se podría decir que salvo la evidencia de las tendencias encontradas, las relaciones entre los mass media y los universitarios son las propias de su edad, son relaciones inocentes o por lo menos indiferentes, nada por qué alarmarse, no hay olor a peligro. Esta es una de las lecturas posibles. Prefiero hacer esta otra. Los universitarios están en las manos de los mass media y de las universidades y esto supone  una responsabilidad  que nos ha de llevar a examinar la calidad de lo que ofrecemos, del mismo estilo de aquella que tiene una familia cuando recibe a los amigos de sus hijos para que pasen el fin de semana en su casa: los papás anfitriones se esmeran para que los chicos pasen bien y bonito  el fin de semana, no sólo que no se aburran, sino que hagan cosas de calidad, formativas. Si no fuera así, ningún papá mandaría a su hijo a la casa de otro si sabe que lo expone a peligro o el ambiente es dañino.
 A una mentalidad puramente mercantilista –que la hay- le importa poco que los universitarios encuentren en los mass media mucha diversión y poca formación, total, mientras consuman el negocio camina. Superada esta mentalidad cortoplacista y sin renunciar a las ganancias, ¿seremos capaces invertir el resultado y dar liebre por gato?

Piura, 17. XII. 09

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