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Han transcurrido noventa días desde la elección del cardenal Bergoglio como el Papa Francisco. Un papa argentino, cercano geográficamente al Perú y, sin embargo, para muchos de nosotros desconocido. ¿Quién es? ¿Cómo piensa? El tiempo transcurrido nos da ya un perfil nítido de la personalidad amable, sencilla y cálida del Santo Padre. Lleva sus setenta y siete años  con garbo y sus palabras guardan la lozanía del Evangelio, antiguo y nuevo a la vez. Al momento de su elección llevaba escritos varios libros, difíciles de conseguir en las librerías argentinas. Ahora ya se los puede adquirir en ediciones bien cuidadas. Entre ellos está una larga entrevista que dos periodistas, Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti, le hicieron al cardenal Bergoglio y publicaron en el 2010. El título es sugestivo: “El jesuita. La historia de Francisco, el Papa argentino” (Ediciones Vergara, 2013).  

El químico, sacerdote jesuita, arzobispo de Buenos Aires, cardenal de la Iglesia es el Papa Francisco. A los 21 años sufre una grave dolencia pulmonar que lo lleva a debatirse entre la vida y la muerte. En medio del dolor oyó las palabras de una monja que le dijo: “estás imitando a Jesús”. De todo lo que había escuchado alentándolo en ese trance, esto último fue lo que le dio verdadera y duradera paz. Ahora, el Papa Francisco recuerda que no sólo hemos de solidarizarnos con el sufrimiento del prójimo, sino que nos anima a “tocar” la carne de Cristo en la mano del mendigo que pide limosna, del anciano abandonado en un asilo, del niño desechado antes de nacer. El Papa acorta las distancias y desea unos fieles  que no se queden detrás de la barrera, sino que entren al ruedo. Un Iglesia que abra sus puertas y busque uno a uno a los hombres y mujeres que transitan en este gran teatro del mundo, hasta tocar el alma, aquello que es lo único irrepetible, lo más hermoso que llevamos, en palabras de Gabriel Marcel.  

Hay un hondo sentido espiritual y sobrenatural en su camino hacia Dios. La misma espiritualidad y ascetismo sonriente que vemos en su vida alegre y sobria. Tiene los gestos del  “papa bueno”, el beato Juan XXIII y el desprendimiento de Francisco de Asís. Vive de Dios y pide oraciones por él. “Los milagros existen, dice en uno de sus tweets, pero es necesario rezar. Con una oración ferviente, insistente, perseverante, no una oración por cumplir”. ¿Cómo descubrió su vocación religiosa? Cuenta que la vio después de una confesión  con un sacerdote que le transmitió una gran espiritualidad. Se dio cuenta de que alguien lo estaba esperando: “Desde ese momento para mí, Dios es el que te primerea. Uno lo está buscando, pero Él te busca primero. Uno quiere encontrarlo, pero Él nos encuentra primero”.

Un hombre abierto a la verdad allí donde se encuentre. Dice: “No es de buen católico estar buscando solamente lo negativo, lo que nos separa. Esto no sólo espanta y mutila el mensaje, sino que implica no asumir las cosas y Cristo asumió todo. Y solamente es redimido lo que se asume (…) No debemos permitir que las ideologías señoreen la moral”. Muestra de ese corazón dilatado por el amor es el libro escrito en conjunto con el rabino de Buenos Aires, Abraham Skorka, el mismo que prologa el libro de entrevistas que estamos comentando. Como pastor de almas y hombre de su tiempo, asimismo, el cardenal Bergoglio siempre animó al diálogo ético, “pero de una ética con bondad. Confieso –dice- que les tengo pánico a los intelectuales sin talento y a los eticistas sin bondad. La ética es una floración de la bondad humana”.  

Aunque por mis años, son varios los papas que coinciden en mi horizonte temporal, conocer, lo que se dice conocer –y tampoco tanto-, sólo Juan Pablo II y Benedicto XVI. Me alegra el estilo sencillo de flor de campo del Papa Francisco, así como el colorido con el que presenta el mensaje de Cristo. Sabe valorar “lo dado”, aquello que ya está en el ser humano y no puede ser de otro modo, así como “lo nuevo”, los frutos de la libertad del hombre. No hay gestos amargos ni ceños fruncidos. Lo que hay es el amor exigente que ha elevado a los seres humanos a la condición de hijos de Dios.

Piura, 8 de junio de 2013.

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